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Reconstitución y manejo

Cómo alicuotar sin comprometer la esterilidad

Dividir una solución recién reconstituida en fracciones de un solo uso es la medida individual más efectiva para prolongar la vida útil de un péptido en solución. Hacerlo mal, sin embargo, puede introducir justo el problema que se busca evitar.

Redacción técnica de GLP México

Publicado 2026-07-31 · Actualizado 2026-07-31 · 703 palabras

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Por qué alicuotar reduce el daño acumulado

Una solución peptídica que se congela y descongela repetidamente sufre crioconcentración en cada ciclo: el agua cristaliza primero y el péptido queda temporalmente concentrado en la fracción líquida que aún no ha solidificado, lo que favorece el contacto entre moléculas y la agregación. Ese daño es acumulativo y no se revierte al volver a descongelar.

Dividir la solución en el momento de la reconstitución, en volúmenes correspondientes a un único uso posterior, evita que cualquier porción del material pase por más de un ciclo de congelación y descongelación. Es una medida preventiva que se ejecuta una sola vez y que elimina de raíz el problema en lugar de mitigarlo cada vez que se produce.

En qué momento hacerlo

El momento correcto para alicuotar es inmediatamente después de confirmar que la torta liofilizada se ha disuelto por completo y la solución está transparente, antes de que transcurra tiempo adicional a temperatura ambiente. Cuanto antes se fraccione la solución y se lleve a refrigeración o congelación, menor es la ventana en la que el material completo está expuesto a condiciones subóptimas.

Alicuotar horas o días después de la reconstitución no aporta ningún beneficio adicional respecto de hacerlo de inmediato, y solo prolonga el tiempo que la totalidad del volumen pasa en solución activa antes de fraccionarse.

Materiales adecuados para las alícuotas

Los tubos de polipropileno de baja adsorción son la opción más habitual para fracciones pequeñas: el polipropileno tiene menor tendencia a adsorber proteínas en su superficie que otros plásticos como el poliestireno, lo que es relevante quando las alícuotas son de volumen pequeño y la superficie de contacto es proporcionalmente grande respecto del volumen de líquido.

Los tubos deben ser nuevos o estériles, con tapón de rosca hermético que no permita intercambio de aire ni pérdida de volumen por evaporación durante el almacenamiento prolongado en congelación. Un tapón que sella de forma imperfecta es una vía tanto de contaminación como de concentración progresiva de la solución por pérdida de agua por sublimación en el congelador.

Etiquetar cada alícuota individualmente con el lote de origen, la fecha de reconstitución y la concentración calculada, en lugar de confiar en la posición dentro de una gradilla, evita errores de identificación cuando se manejan varios lotes o varios péptidos en paralelo.

Técnica de transferencia aséptica

La transferencia de la solución madre a los tubos de alícuota debe realizarse en una superficie de trabajo limpia, idealmente cerca de una llama de mechero Bunsen o dentro de una campana de flujo laminar si el laboratorio dispone de una, para minimizar la deposición de partículas y microorganismos del aire ambiental sobre el líquido expuesto.

Usar una punta de pipeta o una aguja nueva y estéril para cada extracción del vial madre, sin reutilizar la misma punta entre extracciones, reduce el riesgo de introducir contaminación cruzada desde el ambiente hacia el vial que aún conserva volumen.

Evitar la formación de burbujas al pipetear —dispensando contra la pared del tubo receptor en lugar de dejar caer el líquido desde altura— aplica aquí el mismo principio que en la reconstitución inicial: la interfase aire-líquido es un punto de riesgo tanto para la esterilidad como para la integridad física del péptido.

Cierre y almacenamiento tras alicuotar

Una vez cerrados, los tubos deben llevarse de inmediato a la temperatura de conservación prevista —congelación para alícuotas de reserva, refrigeración para la fracción de uso inmediato— sin dejarlos a temperatura ambiente mientras se completa el resto del proceso de fraccionamiento.

Congelar las alícuotas en una posición que permita una congelación relativamente rápida y uniforme, evitando apilarlas de forma que unas aíslen térmicamente a otras, reduce la formación de cristales de hielo grandes, que es uno de los factores que agrava el daño de la crioconcentración durante la congelación.

Errores frecuentes al alicuotar

Reutilizar el mismo tubo o jeringa para extraer de varios viales distintos sin cambiar de punta es una vía directa de contaminación cruzada entre lotes, además de introducir riesgo microbiológico.

Alicuotar en volúmenes mayores de lo que realmente se usará en una sola sesión reproduce, a menor escala, el mismo problema que se buscaba resolver: la alícuota sobrante vuelve a congelarse y descongelarse en ocasiones sucesivas.

Dejar los tubos abiertos sobre la mesa mientras se preparan las etiquetas u otros materiales, en lugar de cerrarlos inmediatamente después de dispensar el volumen, prolonga innecesariamente la exposición al aire ambiental.

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Bibliografía

Este artículo se publica sin bibliografía. Su contenido es de manejo y procedimiento de laboratorio, y no se apoya en un resultado experimental concreto: antes que citar una fuente no verificada, se prefiere no citar ninguna.