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Qué es un número CAS y cómo verificarlo

El número CAS es el identificador de sustancias químicas más usado del mundo y aparece en casi cualquier ficha técnica seria. Es también uno de los datos peor entendidos: identifica una sustancia en un registro, no el contenido de un vial. Esta nota explica cómo se construye, cómo se comprueba en un minuto que no está mal escrito y qué se le puede pedir.

Redacción técnica de GLP México · Actualizado el · Política editorial

Qué es el número CAS

CAS son las siglas de Chemical Abstracts Service, una división de la American Chemical Society que mantiene desde hace décadas un registro de sustancias químicas descritas en la literatura científica y en patentes. A cada sustancia que entra en el registro se le asigna un número único, el CAS Registry Number o número CAS.

El número existe para resolver un problema de nomenclatura. Una misma molécula puede tener un nombre sistemático, varios nombres comunes, una denominación común internacional, marcas comerciales y códigos de desarrollo de laboratorio, y además nombres distintos en cada idioma. El número CAS es el mismo en todos los casos: no depende del idioma ni de la convención de nomenclatura, y por eso es el campo que usan las bases de datos, los inventarios de laboratorio y las hojas de seguridad para referirse sin ambigüedad a una sustancia.

Cómo se construye: tres bloques y un dígito de control

Un número CAS tiene hasta diez dígitos separados por guiones en tres bloques: el primero tiene entre dos y siete dígitos, el segundo siempre dos y el tercero uno solo. Los números se asignan en orden secuencial conforme las sustancias entran al registro, de modo que no codifican nada sobre la estructura: dos moléculas casi idénticas pueden tener números muy alejados y un número más alto solo indica un registro más reciente.

El último dígito no pertenece a la secuencia: es un dígito de control calculado a partir de los demás. Su función es detectar errores de transcripción, igual que el dígito verificador de una cuenta bancaria.

Cómo comprobar el dígito de control

El cálculo se hace a mano en un minuto. Se toman todos los dígitos excepto el último, se recorren de derecha a izquierda multiplicando el primero por 1, el segundo por 2, el tercero por 3 y así sucesivamente, y se suman los productos. El resto de dividir esa suma entre 10 debe coincidir con el dígito de control.

Ejemplo con el agua, 7732-18-5. Los dígitos sin el de control son 7, 7, 3, 2, 1 y 8. De derecha a izquierda: 8×1 + 1×2 + 2×3 + 3×4 + 7×5 + 7×6 = 8 + 2 + 6 + 12 + 35 + 42 = 105. El resto de 105 entre 10 es 5, que es el último dígito: el número es válido.

Ejemplo con un péptido, el número que publica la ficha técnica de la semaglutida: 910463-68-2. De derecha a izquierda: 8×1 + 6×2 + 3×3 + 6×4 + 4×5 + 0×6 + 1×7 + 9×8 = 8 + 12 + 9 + 24 + 20 + 0 + 7 + 72 = 152. El resto de 152 entre 10 es 2: coincide.

Que el dígito cuadre solo demuestra que el número está bien escrito, no que corresponda a la sustancia que dice la etiqueta. Para eso hay que consultarlo.

Dónde consultarlo

El propio CAS mantiene CAS Common Chemistry, un recurso de acceso libre que cubre una parte del registro y permite buscar por número o por nombre. PubChem, la base de datos pública de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, recoge los números CAS entre los sinónimos de cada compuesto, junto con fórmula, masa molecular y estructura; conviene recordar que en PubChem muchos sinónimos proceden de los depositantes y no de CAS, así que una coincidencia allí es un buen indicio, no una certificación.

La comprobación útil es cruzada: que el número lleve a una entrada cuyo nombre, fórmula y masa molecular coincidan con los de la ficha técnica del producto. Si el número lleva a otra sustancia, o a una sal distinta de la declarada, la ficha tiene un error.

Particularidades en péptidos

En péptidos hay tres fuentes habituales de confusión. La primera es la forma salina: la base libre de un péptido, su sal de acetato y su sal de trifluoroacetato pueden tener números CAS distintos, y la ficha debería indicar a cuál se refiere el suyo. La segunda son los análogos: dos secuencias que difieren en un solo residuo o en una modificación —una acilación, un Aib en lugar de una alanina— son sustancias distintas con números distintos, aunque en el mercado circulen con nombres parecidos. La relación entre sermorelina y el llamado CJC-1295 sin DAC es un ejemplo de secuencias emparentadas que no son la misma molécula.

La tercera es que hay compuestos sin número CAS público localizable. Una mezcla de varios péptidos en un mismo vial no es una sustancia única y no tiene un número propio, y algunas secuencias poco descritas en la literatura no aparecen en los recursos de acceso libre. En esos casos lo correcto es no dar ninguno: en las fichas de este sitio el CAS solo se publica cuando está verificado, y cuando no lo está la ficha lo dice en lugar de aproximarlo. La regla está explicada en la política editorial.

Qué no dice un número CAS

Un número CAS identifica una sustancia en abstracto. No dice nada sobre el material concreto que hay dentro de un vial: ni su pureza, ni su contenido, ni si es efectivamente la molécula que el número designa. Esas tres preguntas las responden ensayos sobre un lote —pureza por HPLC, contenido peptídico, identidad por espectrometría de masas— y quedan documentadas en el certificado de análisis, no en la tabla de especificaciones. Cómo leer ese documento está en cómo leer un certificado de análisis, y cómo se genera, en nuestra metodología analítica.

Tampoco es un dato regulatorio. Que una sustancia tenga número CAS significa que ha sido descrita y registrada, no que esté aprobada, autorizada o permitida para uso alguno. Sustancias prohibidas, experimentales y de uso cotidiano tienen número CAS por igual.

Para qué sirve en la práctica de laboratorio

Su utilidad es documental y es real. Permite dar de alta un reactivo en el inventario sin ambigüedad de nombre, localizar su hoja de datos de seguridad, buscar literatura sobre la molécula exacta —y no sobre un homónimo comercial— y comparar fichas de distintos proveedores sabiendo que hablan de lo mismo. Cuando dos proveedores listan el mismo nombre con números CAS distintos, la discrepancia es la primera pregunta que conviene hacer, como parte de cómo evaluar a un proveedor.

En la bitácora del laboratorio, el número CAS acompaña al nombre del compuesto y al número de lote: el primero dice de qué sustancia se trata; el segundo, de qué producción concreta salió el vial.

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