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Farmacología

Cómo se sintetiza un péptido: SPPS explicado

Todo péptido que se caracteriza en un certificado de análisis fue construido, residuo por residuo, mediante un ciclo químico que se repite decenas de veces sobre una resina sólida. Esta nota describe ese ciclo —síntesis en fase sólida, SPPS— y las etapas de purificación posteriores, con foco en por qué la longitud de la secuencia es la variable que más determina la dificultad del proceso.

Redacción técnica de GLP México

Publicado 2026-07-31 · Actualizado 2026-07-31 · 1,252 palabras

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El principio de Merrifield: construir sobre un soporte sólido

La síntesis de péptidos en fase sólida se apoya en un principio simple: anclar el primer aminoácido de la secuencia a un soporte polimérico insoluble —la resina— y luego añadir el resto de los residuos uno a uno, en dirección desde el extremo C-terminal hacia el N-terminal, mientras la cadena en crecimiento permanece unida a esa resina durante todo el proceso.

La ventaja de trabajar sobre un soporte sólido es operativa: tras cada paso de la reacción, los reactivos en exceso y los subproductos solubles se eliminan simplemente lavando y filtrando la resina, sin necesidad de aislar el intermediario peptídico en cada ciclo. Esto permite automatizar el proceso y encadenar decenas de ciclos de acoplamiento con un manejo mínimo del producto intermedio hasta que la secuencia está completa.

La estrategia Fmoc/tBu

El esquema de protección de grupos funcionales más utilizado en la síntesis de péptidos terapéuticos actuales es la estrategia Fmoc/tBu. El grupo protector Fmoc (9-fluorenilmetiloxicarbonilo) protege temporalmente el grupo amino alfa de cada aminoácido durante su acoplamiento, y se retira entre ciclo y ciclo mediante tratamiento con una base —típicamente piperidina en solución— antes de acoplar el siguiente residuo.

Los grupos protectores de tipo tBu (terc-butilo y derivados) protegen, en cambio, las cadenas laterales reactivas de aminoácidos como serina, treonina, ácido aspártico, ácido glutámico o lisina, y permanecen colocados durante toda la síntesis: solo se retiran al final, en el paso de escisión global. Esta doble capa de protección —temporal en el amino alfa, permanente en la cadena lateral hasta el final— es lo que permite controlar con precisión en qué punto de la cadena se forma cada nuevo enlace peptídico.

Resinas y linkers: el punto de anclaje

La resina es un soporte polimérico, típicamente basado en poliestireno reticulado con divinilbenceno o en polietilenglicol injertado, funcionalizado con un grupo químico —el linker— que ancla covalentemente el primer aminoácido de la secuencia. La elección del linker determina qué grupo funcional queda expuesto en el extremo C-terminal del péptido una vez escindido de la resina: un linker tipo Wang o Rink amida, por ejemplo, libera respectivamente un ácido carboxílico o una amida terminal.

Esa elección no es un detalle menor: el extremo C-terminal de muchos péptidos biológicamente activos es una amida, y sintetizar esa forma exige seleccionar desde el inicio una resina cuyo linker la produzca directamente tras la escisión, en lugar de intentar modificarla en un paso posterior.

El ciclo de acoplamiento, lavado y desprotección

Cada residuo que se añade a la cadena sigue el mismo ciclo básico: activación del aminoácido entrante mediante un reactivo de acoplamiento, reacción de acoplamiento propiamente dicha con el grupo amino libre de la cadena anclada a la resina, lavados exhaustivos para eliminar reactivos en exceso, y desprotección del grupo Fmoc del residuo recién incorporado para dejar libre el siguiente sitio de reacción.

Los reactivos de acoplamiento más utilizados —familias de carbodiimidas como DIC, o sales de fosfonio y de uronio como HBTU, HATU o PyBOP— activan el grupo carboxilo del aminoácido entrante convirtiéndolo en un éster activo o una especie equivalente, susceptible de reaccionar con el grupo amino libre para formar el nuevo enlace peptídico. La elección del reactivo influye en la velocidad de acoplamiento y en el riesgo de reacciones secundarias, como la racemización del centro quiral del aminoácido activado.

Capping: contener las secuencias de deleción

Ningún acoplamiento en fase sólida alcanza un rendimiento del cien por ciento. Una fracción de las cadenas en crecimiento no reacciona en un ciclo dado, y si ese grupo amino sin reaccionar queda disponible para el siguiente ciclo de acoplamiento, se genera una cadena a la que le falta un residuo interno respecto de la secuencia diseñada: una secuencia de deleción.

El capping es el paso, típicamente con anhídrido acético, que se introduce después de cada acoplamiento para acetilar de forma irreversible cualquier grupo amino que no haya reaccionado. Una cadena capeada queda químicamente inerte para el resto de la síntesis y se elimina de la población de producto activo, pero deja de competir por reactivos en los ciclos siguientes y —sobre todo— deja de ser indistinguible de la secuencia completa en el producto final, porque su masa molecular y su comportamiento cromatográfico difieren de los de la secuencia correcta. Sin capping, las secuencias de deleción se acumulan y son mucho más difíciles de separar del producto deseado en la purificación posterior.

Secuencias difíciles y agregación en resina

No todas las secuencias se sintetizan con la misma eficiencia. Ciertos tramos de la cadena —ricos en residuos hidrofóbicos, o con tendencia a adoptar estructura secundaria tipo lámina beta incluso estando anclados a la resina— pueden plegarse sobre sí mismos o agregarse con cadenas vecinas durante la síntesis. Ese fenómeno, descrito como agregación en resina, reduce el acceso de los reactivos de acoplamiento y desprotección al grupo amino terminal, y se traduce en acoplamientos incompletos que generan más secuencias de deleción de las esperadas para esa longitud de cadena.

Estos tramos «difíciles» suelen requerir disolventes de acoplamiento distintos, tiempos de reacción más largos, dobles acoplamientos, o el uso de aminoácidos con un grupo protector adicional en el enlace amida —una estrategia conocida como pseudoprolinas o backbone protection— que interrumpe temporalmente la capacidad de la cadena de formar puentes de hidrógeno internos y así reduce la agregación durante los ciclos críticos.

Por qué la longitud de la secuencia domina la dificultad

El rendimiento global de una síntesis en fase sólida es, aproximadamente, el producto de los rendimientos individuales de cada ciclo de acoplamiento. Incluso con un rendimiento por ciclo alto, ese efecto multiplicativo hace que el rendimiento acumulado caiga de forma pronunciada a medida que aumenta el número de residuos: una secuencia de cuarenta residuos acumula el error de cuarenta ciclos sucesivos, no el de uno.

Esa es la razón estructural por la que los péptidos de mayor longitud —GIP nativo, de 42 aminoácidos, o los péptidos multireceptor diseñados a partir de su andamiaje— son sustancialmente más exigentes de sintetizar y purificar que un péptido corto, y por la que la proporción de secuencias de deleción e impurezas relacionadas con la síntesis tiende a ser mayor cuanto más larga es la cadena diseñada.

Escisión, purificación y forma final

Una vez completada la secuencia, el péptido se separa de la resina y se eliminan simultáneamente los grupos protectores de cadena lateral mediante un tratamiento con ácido trifluoroacético (TFA) concentrado. Ese tratamiento se realiza siempre en presencia de scavengers —compuestos como agua, triisopropilsilano (TIS) o etanoditiol— que capturan los cationes altamente reactivos liberados por los grupos protectores al desprenderse, evitando que esos cationes reaccionen de forma indeseada con residuos sensibles de la propia cadena peptídica, como triptófano, cisteína o metionina.

El producto crudo resultante de la escisión contiene el péptido de interés junto con secuencias de deleción, productos de oxidación o de reacciones secundarias, y restos de scavengers. La purificación se realiza mediante cromatografía líquida de alta resolución en fase reversa (RP-HPLC), que separa las distintas especies según su interacción diferencial con una fase estacionaria hidrofóbica, típicamente bajo un gradiente de acetonitrilo en agua acidificada. Las fracciones que cumplen el criterio de pureza establecido se combinan y se someten a liofilización, un proceso de secado por congelación y sublimación al vacío que retira el disolvente sin exponer al péptido a las temperaturas que degradarían su estructura en un secado convencional.

Un paso final frecuente es el intercambio de contraión: el péptido purificado por RP-HPLC suele recuperarse asociado al ácido empleado en el gradiente —habitualmente trifluoroacetato—, y ese contraión puede sustituirse por otro, como acetato, mediante un paso cromatográfico adicional, cuando la forma trifluoroacetato no es la deseada para el material final. Esta es una descripción de las etapas de manufactura empleadas para producir el material que posteriormente se caracteriza analíticamente; no describe ni implica ninguna vía de administración.

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Referencias

  1. [1]Lau J, Bloch P, Schäffer L, et al. Discovery of the once-weekly glucagon-like peptide-1 analog semaglutide. J Med Chem. 2015. doi:10.1021/acs.jmedchem.5b00726 PMID:26308095
  2. [2]Coskun T, Sloop KW, Loghin C, et al. LY3298176, a novel dual GIP and GLP-1 receptor agonist for the treatment of type 2 diabetes mellitus: from discovery to clinical proof of concept. Mol Metab. 2018. doi:10.1016/j.molmet.2018.09.009 PMID:30473097