Redacción técnica de GLP México · Publicado el · 10 min de lectura
Última revisión de la literatura:
Qué es el glutatión
El glutatión es un tripéptido formado por glutamato, cisteína y glicina (γ-Glu-Cys-Gly), con una particularidad estructural: el glutamato no se une a la cisteína por su carboxilo α, como en cualquier péptido convencional, sino por el carboxilo γ de su cadena lateral. Ese enlace γ-peptídico lo hace resistente a las peptidasas que degradan a los péptidos ordinarios, y es la razón de que una molécula de tres residuos sobreviva en el interior celular en concentraciones milimolares. La revisión de Forman, Zhang y Rinna, de 2009, lo describe como el compuesto tiol de bajo peso molecular más abundante que sintetizan las células, con funciones de protección frente al daño oxidativo y frente a electrófilos xenobióticos, y de mantenimiento de la homeostasis redox 1.
El centro químico de todo eso es el grupo tiol (–SH) de la cisteína. Dos moléculas de glutatión reducido (GSH) pueden oxidarse y unirse por un puente disulfuro formando glutatión oxidado (GSSG); la proporción entre ambas formas, el par GSH/GSSG, es una de las medidas habituales del estado redox de un compartimento celular. El GSH reduce peróxidos a través de las glutatión peroxidasas, se regenera a partir de GSSG por la glutatión reductasa y sirve de sustrato a las glutatión-S-transferasas, que lo conjugan con electrófilos 1. Qué distingue a un tripéptido de los péptidos de 30 o 40 residuos del catálogo está explicado en qué son los péptidos.
La síntesis ocurre en el citosol en dos pasos dependientes de ATP. La revisión de Lu, de 2013, detalla el circuito: la glutamato-cisteína ligasa (GCL), formada por una subunidad catalítica y una moduladora, une glutamato y cisteína y es la enzima limitante; la glutatión sintetasa añade después la glicina. Los dos determinantes principales de cuánto GSH produce una célula son la disponibilidad de cisteína —el aminoácido azufrado precursor— y la actividad de GCL, cuya expresión regulan factores de transcripción como Nrf2, AP-1 y NF-κB 2. La célula no capta glutatión del exterior para rellenar sus reservas: lo fabrica, y lo que limita la fabricación es la cisteína.
Lo que vende GLP México: un reactivo, no un suplemento ni una infusión
Conviene fijar la distinción antes de leer los estudios. El glutatión existe en el mercado en al menos tres formas que no tienen nada que ver entre sí: cápsulas y sobres vendidos como suplemento alimenticio, preparaciones para infusión que ofrecen algunas clínicas y reactivos para laboratorio. Lo que GLP México comercializa es lo tercero: glutatión liofilizado como reactivo de investigación, en vial de vidrio, sin registro sanitario de COFEPRIS ni de ninguna otra autoridad, sin indicación y sin dispositivo de administración, destinado a ensayos redox, estudios de estabilidad y desarrollo de métodos analíticos.
No es un suplemento, porque no está formulado, etiquetado ni registrado como tal; no es una preparación para infusión, porque no es estéril ni apirógena ni se fabrica bajo normas de producto farmacéutico. Figura en la categoría de longevidad del catálogo por su papel en la bioquímica redox, no por ningún desenlace medido en personas. Qué implica en México la diferencia entre un producto con registro y un reactivo sin él está en ¿son legales los péptidos en México?. Todo lo que sigue se midió con suplementos o con preparaciones clínicas y no describe al reactivo.
Lo que midieron los estudios con glutatión oral y liposomal
La pregunta que los estudios en humanos intentaron responder es modesta: si un suplemento oral de GSH cambia las reservas de GSH del organismo, dado que el tripéptido se hidroliza en el intestino. El ensayo de Richie y colaboradores, publicado en European Journal of Nutrition en 2015, aleatorizó a 54 adultos no fumadores a placebo o a glutatión oral en dos niveles de exposición diaria durante seis meses y midió GSH en sangre total, eritrocitos, plasma, linfocitos y células de la mucosa bucal. Los niveles en sangre aumentaron frente al valor basal al mes, a los tres y a los seis meses en ambos grupos activos; a los seis meses, en el grupo de mayor exposición, el aumento medio fue de 30 a 35 % en eritrocitos, plasma y linfocitos y de 260 % en células bucales (p < 0.05), y en el grupo de menor exposición de 17 % en sangre y 29 % en eritrocitos. El cociente GSSG/GSH en sangre total disminuyó, la citotoxicidad de las células NK aumentó más del doble en el grupo de mayor exposición a los tres meses, y los niveles volvieron al valor basal tras un mes de lavado 3.
«Glutatión liposomal» es la misma molécula encapsulada en liposomas, con la hipótesis de que la encapsulación protege al tripéptido de la hidrólisis digestiva. El estudio de Sinha y colaboradores, en European Journal of Clinical Nutrition en 2018, fue un piloto de un mes, sin grupo placebo, en 12 adultos sanos que recibieron GSH liposomal oral en dos niveles. Los niveles de GSH se elevaron desde la primera semana, con aumentos máximos a las dos semanas de 40 % en sangre total, 25 % en eritrocitos, 28 % en plasma y 100 % en células mononucleares de sangre periférica (p < 0.05); el 8-isoprostano plasmático bajó 35 % y el cociente oxidado/reducido 20 %. Los autores no observaron diferencias entre los dos niveles de exposición y advirtieron que la potencia estadística estaba limitada por el tamaño de la muestra 4. Lo que ese estudio mide es una variable de laboratorio en una docena de voluntarios durante un mes; no mide ningún desenlace clínico.
La tercera forma de la pregunta es «precursor de glutatión»: en lugar de dar el tripéptido, dar el aminoácido limitante. La N-acetilcisteína (NAC) es el precursor más estudiado y la revisión de Rushworth y Megson, en Pharmacology & Therapeutics en 2014, fija el marco: la NAC aporta cisteína para la síntesis hepática de GSH, que es la razón de su uso establecido en la sobredosis de paracetamol, y los resultados de los ensayos que la emplearon como «antioxidante» en otros contextos son contradictorios. La conclusión de los autores es que la NAC no debe considerarse un antioxidante potente por sí misma: su efecto es la reposición dirigida de GSH en células que lo tienen agotado, y es probable que sea ineficaz en células con GSH repleto 5.
Glutatión intravenoso y la idea de aclarar la piel
«Glutatión intravenoso» aparece en las búsquedas por dos razones distintas: ensayos en enfermedad neurológica y clínicas estéticas. El único ensayo controlado que conviene conocer es el de Hauser y colaboradores, en Movement Disorders en 2009: un piloto aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de glutatión intravenoso durante cuatro semanas en 21 personas con enfermedad de Parkinson cuyos síntomas motores no estaban bien controlados con su tratamiento; 11 recibieron glutatión y 10 placebo. No hubo diferencias significativas en los cambios de la escala UPDRS: durante las cuatro semanas la puntuación de actividades de la vida diaria más motora mejoró una media de 2.8 puntos más en el grupo de glutatión (p = 0.32) y en las ocho semanas posteriores empeoró 3.5 puntos más en ese mismo grupo (p = 0.54). La tolerancia fue buena y los eventos adversos fueron similares en ambos brazos; los autores describen los datos de eficacia como preliminares y pendientes de un estudio mayor 6.
La segunda razón es la pigmentación. La revisión de Sonthalia, Daulatabad y Sarkar, en Indian Journal of Dermatology, Venereology and Leprology en 2016, explica de dónde viene la idea: el GSH inhibe de forma directa e indirecta a la tirosinasa, la enzima limitante de la síntesis de melanina, y desplaza la producción de eumelanina (oscura) hacia feomelanina (clara); ese efecto antimelanogénico llevó a promoverlo como agente aclarador sistémico, de uso extendido en algunas poblaciones. La misma revisión es explícita sobre la evidencia: aunque la vía intravenosa es popular, no hay evidencia que pruebe su eficacia, y los efectos adversos atribuidos al glutatión intravenoso llevaron a la autoridad sanitaria de Filipinas a emitir una advertencia pública contra su uso para aclarar la piel. En ese momento existían tres ensayos controlados con glutatión tópico u oral que apoyaban un efecto aclarador con buen perfil de seguridad, y seguían sin respuesta la duración del tratamiento, la persistencia del efecto y el mantenimiento 7. La evidencia, en suma, es débil para la vía oral y tópica e inexistente para la intravenosa.
Lo que estos estudios no dicen
Ninguno de los estudios citados midió un desenlace de salud. Richie midió concentraciones de GSH en compartimentos sanguíneos y marcadores inmunitarios en 54 personas sanas 3; Sinha, lo mismo en 12 4; Hauser, una escala clínica en 21 personas con Parkinson sin hallar diferencias 6. Que un suplemento eleve el GSH medible en sangre no dice qué ocurre con ese aumento, y los propios datos de Richie muestran que la elevación desaparece al mes de retirar la exposición 3. Las revisiones bioquímicas, además, sitúan el control de la reserva de GSH dentro de la célula, en la disponibilidad de cisteína y la actividad de GCL 2, no en cuánto tripéptido llega del exterior.
El glutatión comparte estante, en el discurso de «longevidad», con el NAD+: dos cofactores redox cuyo descenso con la edad se describe en modelos y cuya reposición exógena se vende como si fuera lo mismo que la síntesis interna. La diferencia de escala es grande: el NAD+ tiene su propia literatura de precursores y de infusión, revisada en NAD: para qué sirve según los estudios y en la ficha de NAD+, y en ninguno de los dos casos hay un ensayo de desenlaces que respalde las promesas que acompañan a la palabra «antienvejecimiento».
Nada de lo descrito —formas, duraciones, variables— constituye un protocolo ni una instrucción. Los suplementos de los ensayos eran productos alimenticios formulados para ingestión; la preparación del ensayo de Parkinson era un producto hospitalario estéril. Un vial de glutatión liofilizado para investigación no es ninguna de las dos cosas y no puede sustituir a ninguna.
El glutatión como material de investigación
Fuera del suplemento y de la preparación clínica, el glutatión se comercializa como reactivo de uso exclusivo en investigación: ensayos de capacidad redox y de conjugación por glutatión-S-transferasas, patrones para métodos analíticos de GSH/GSSG, estudios de estabilidad de tioles y trabajo in vitro. Es una molécula pequeña, de 307.3 g/mol, con número CAS 70-18-8 y sin ambigüedad de identidad; la ficha técnica del glutatión recoge esos datos y las presentaciones disponibles.
La variable que decide la calidad de un lote no es solo la pureza sino el estado de oxidación. El tiol de la cisteína se oxida a GSSG en solución, con más rapidez en presencia de oxígeno, de iones metálicos y a pH neutro o alcalino; por eso el reactivo se suministra liofilizado y por eso una solución de GSH no es un material estable sino un material que se degrada de forma cualitativamente predecible. El programa de calidad documenta identidad y pureza por lote, y cómo leer un certificado de análisis explica qué dice la cifra de pureza por HPLC y qué no dice. Para un tripéptido con tiol libre, un cromatograma con un pico de GSSG creciente es la señal de un material que se oxidó durante el manejo, no de un lote distinto.
El liofilizado se conserva a −20 °C, protegido de la humedad; cómo almacenar péptidos liofilizados describe esa cadena. La literatura de esta nota explica qué es la molécula y qué midieron con ella los estudios en humanos; no describe qué hacer con el vial, porque el vial es un reactivo de laboratorio y su único uso legítimo es ese.